
El estreñimiento no es una enfermedad como tal sino más bien un síntoma que, dada su enorme frecuencia, suscita un gran número de consultas al médico de familia y en el peor de los casos al especialista de digestivo.
Es difícil definir el estreñimiento pues es un problema sujeto a una enorme variabilidad individual o, lo que es lo mismo, a una gran subjetividad por lo que se pueda entender como un ritmo deposicional normal. Entendemos como ritmo deposicional, la frecuencia con la que acudimos al servicio a evacuar. En la Población general sana, el ritmo deposicional varía entre 3 veces al día y 3 veces por semana, realizando la defecación de forma indolora y sin gran esfuerzo en la mayoría de las ocasiones, además de tener al finalizar la sensación de evacuación completa.
Si aceptamos esta definición, podemos pues definir el estreñimiento como la evacuación de heces excesivamente secas, escasas o infrecuentes (menos de 3 veces por semana).
El estreñimiento puede ser ocasional, es decir, que dura un periodo corto de tiempo y está asociado a determinadas dietas o hábitos, o bien puede ser crónico si se perpetúa en el tiempo.
A su vez este estreñimiento puede ser secundario, o tener una causa en su origen, (determinadas enfermedades producen estreñimiento crónico, como la enfermedad celíaca, hipotiroidismo, diabetes mellitus&) o por el contrario ser Idiopático, sin causa conocida directa que lo justifique, aunque en estos casos suele ser debido a problemas de la motilidad del intestino.
¿Cuál es su tratamiento?
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Recomendaciones Higiénico-dietéticas:
En primer lugar es preciso tratar el estreñimiento con un suplemento de fibra en la dieta mediante el consumo de frutas y verduras, salvado de trigo etc., y reeducar al paciente con respecto a su hábito intestinal, evitando sedentarismo y realizando determinados ejercicios posturales y de contracción-relajación de los músculos abdominales y pelvianos.
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Fármacos:
Hay diversos grupos de fármacos que se conocen con el nombre de laxantes y que, en función del tipo de estreñimiento, se podrán prescribir. En cuanto al tipo de fármaco a emplear, es preciso que sea indicado por el médico de cabecera, pues no es infrecuente observar efectos secundarios en los pacientes que consumen laxantes de forma indiscriminada o voluntaria (en algunos casos son la causa del estreñimiento).
Existen medicamentos que incrementan la masa fecal, agentes hiperosmolares, procinéticos, estimulantes de la motilidad, etc., que no es necesario que conozca el paciente salvo cuando le sean prescritos por su médico y del que le facilitará la información necesaria para su correcto empleo.
En algunas ocasiones se utilizan Enemas u otro tipo de sustancias como los supositorios de glicerina y que, de manera general, también deben ser prescritos o aconsejados por su médico para evitar efectos adversos con la sobreutilización o el abuso, aunque en un principio puedan parecer inocuos.
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