Con el fin de las vacaciones y el retorno a la rutina escolar, profesionales de salud del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) señalan que el regreso a clases puede provocar estrés, irritabilidad y cambios de ánimo en los niños, por lo que recomiendan una preparación integral que incluya salud mental, alimentación y hábitos físicos para una adaptación positiva.

Las frutas y verduras son un componente indispensable en las dietas de los pequeños.

El psiquiatra infanto-juvenil Dennis Cuevas, del Centro de Atención Integral de Salud Mental (CAISM), explicó que el éxito del retorno depende de la capacidad de adaptación del menor, el acompañamiento de los padres y el entorno escolar. Advirtió que cambios en el sueño o irritabilidad son señales que deben abordarse con calma, comunicación abierta y contención familiar.

En el componente nutricional, la nutricionista Clara Castañeda, de la Unidad Periférica Zona Once, enfatizó que una alimentación saludable y buena hidratación fortalecen defensas, especialmente durante los meses fríos de enero a marzo, cuando aumentan cuadros respiratorios. Recomendó refacciones con frutas, cereales y proteínas, y limitar ultraprocesados.

Una alimentación balanceada permitirá a los pequeños un mejor desarrollo en clases.

Los especialistas coinciden en que combinar una rutina ordenada (sueño, horarios, preparación del uniforme), una lonchera variada y abrigo adecuado mejora el bienestar y el rendimiento escolar, reduciendo tensiones propias del cambio de etapa tras las fiestas.