Las infecciones respiratorias agudas (IRAS), continúan siendo una de las principales causas de consulta médica, especialmente durante las temporadas de alta transmisión.
Estas enfermedades afectan más a los niños y adultos mayores, así como a personas con enfermedades crónicas o sistemas inmunológicos comprometidos. Ante este panorama, las medidas de prevención siguen siendo la herramienta más efectiva para reducir contagios y complicaciones.

Entre las principales acciones preventivas se destaca el uso de mascarilla y constante lavado de manos, consideradas barreras fundamentales para evitar la propagación de microorganismos. El lavado frecuente con agua y jabón, o el uso de alcohol en gel, reduce significativamente la transmisión de agentes infecciosos que pueden permanecer en las manos tras el contacto con superficies contaminadas.
Otra medida de prevención esencial es la vacunación, especialmente dirigida a la población de mayor riesgo como adultos mayores y niños. La vacunación aporta inmunidad al brindar protección, evita contagios, puede reducir el riesgo de hospitalización, así también ayuda a proteger a las mujeres durante y después del embarazo. Además favorece la protección comunitaria, disminuye la mortalidad e interrumpe la cadena de transmisión de enfermedades respiratorias.

No obstante, los especialistas enfatizan que en la prevención de las IRAS el uso de mascarilla es crucial. Su utilización adecuada permite la reducción de la emisión y transmisión de micropartículas respiratorias, disminuye la inhalación de aerosoles infecciosos y previene contagios, sobre todo en espacios cerrados. Esta medida reduce la carga viral ambiental y evitar brotes durante épocas de mayor circulación de virus respiratorios, comenta el doctor Cristian Galindo, médico de clasificación.
A estas acciones se suman el cubrirse la boca al toser o estornudar con el antebrazo, la limpieza y desinfección frecuente de superficies, y la ventilación efectiva de ambientes cerrados, prácticas sencillas que refuerzan la prevención.
Asimismo, se recomienda el aislamiento de casos sospechosos o confirmados, evitando conglomerados y reduciendo factores de riesgo como el tabaquismo, la quema de basura, la falta de vacunación y la mala higiene personal, condiciones que aumentan la vulnerabilidad frente a las infecciones respiratorias.








