Siempre es una buena oportunidad para mejorar la alimentación y adoptar hábitos saludables. Para lograrlo, no es necesario un presupuesto elevado ni mucho tiempo disponible: una buena planificación y una adquisición inteligente de productos es la clave.
La Licda. Marifer Guisel Noriega García, nutricionista clínica del Hospital General de Enfermedades, indicó que comer saludable con poco presupuesto es posible, ya que esto no depende del consumo de productos costosos, sino de la selección adecuada de alimentos básicos y mínimamente procesados.

De acuerdo con la especialista, un plan de alimentación saludable debe incluir:
- Proteínas (huevos, pollo, carne de res o cerdo, mezclas de vegetales de cereales con leguminosas)
- Carbohidratos (arroz, frijol, lentejas, papa, etc.)
- Grasas (aguacate, manía, aceite de oliva)
- Fibra, vitaminas y minerales (frutas y verduras)
- Agua pura
Para comer sano sin gastar mucho, la profesional recomendó incluir alimentos locales y de temporada, adquirirlos en los mercados locales, priorizar alimentos frescos y naturales, limitando los productos procesados; planificar menús semanales, cocinar en casa y priorizar la compra de alimentos básicos como arroz, frijol, huevo, frutas y verduras de temporada. Algunas ideas de comidas saludables y económicas son:
- Desayuno: huevos, frijol, tortilla, macuy con tomate y fruta de temporada
- Almuerzo: arroz con pollo, vegetales y fruta de temporada
- Cena: queso fresco, frijol, vegetales y fruta de temporada
- Snack: fruta de temporada o ensalada de vegetales
Mientras que, para las personas que desean tener hábitos alimenticios saludables, pero tienen un tiempo reducido, la Licda. Noriega García recomendó cocinar en grandes cantidades para varios días, utilizar métodos sencillos como hervido, salteado o asado, tener alimentos base ya preparados (frijoles, arroz) y usar utensilios simples y recetas prácticas.

Otros consejos para mejorar el estilo de vida en el nuevo año son mantener una actividad física regular, dormir adecuadamente, reducir el consumo de alcohol y tabaco, y realizar controles médicos periódicos.
“Adoptar un estilo de vida saludable es una inversión a largo plazo en bienestar y calidad de vida. Pequeños cambios diarios, mantenidos con constancia, generan grandes beneficios. No se trata de perfección, sino de tomar decisiones conscientes y posibles, adaptadas a la realidad de cada persona”, finalizó la profesional.








