La sala de espera es un universo de historias y de casos. Está desde la paciente joven que llega por primera vez, cargando el peso del miedo y de la incertidumbre sobre sus hombros. Está el hombre de avanzada edad al que la vida le hizo recordar que Dios ha sido bueno con él, pese a todo. Está también el que llega acompañado de su pareja y el que prefiere enfrentar su proceso en soledad.

En el Servicio de Oncología del Seguro Social también se imparten charlas acerca de temas de interés para los pacientes.

La tensión puede cortarse con tijera. Pero de pronto, el replicar de una campana les hace voltear hacia el mismo lado. Y al ver la sonrisa de la persona que la hace sonar, recuerdan que la victoria contra el cáncer es no solamente real, sino posible.

Estas son solo algunas escenas que se viven en el Servicio de Oncología del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social. Ubicada en zona 9, ésta es una unidad especializada a la que son trasladados los pacientes desde otros centros médicos cuando requieren atención integral o tratamientos complejos contra esta enfermedad.

El doctor Luis García Aceituno, oncólogo médico de la Unidad de Consulta Externa de Enfermedades del IGSS, explicó que a diario se atienden unas 200 consultas, y en el Área de Cirugía Oncológica se reciben a unas 100 personas a la semana para servicios de hospitalización y servicios afines.

“Actualmente en esta unidad hay un equipo especializado para el tratamiento del cáncer. Está integrado por 15 médicos oncólogos y cinco cirujanos oncólogos dedicados al cuidado de pacientes. También contamos con un área de ginecología oncológica, radioterapia y cuidados paliativos”, expresó el galeno.

El doctor Luis García Aceituno exhorta a los afiliados del Instituto a que, sin temor ni prejuicios, se realicen exámenes de prevención del cáncer.

Trato cálido y profesional.

En uno de los 50 sillones reclinables, Lurdes Sanabria reposa mientras recibe una infusión de quimioterapia según el tratamiento recomendado. Luego de un año de asistir de manera periódica, tanto el personal médico como de enfermería ya no le es ajeno.

“Tengo ya más de un año de asistir al Servicio de Oncología del IGSS y puedo decirles que el trato hacia mí ha sido especial y considerado. Somos personas vulnerables y necesitamos una buena atención y sí la he recibido”, expresó.

Lurdes Sanabria tiene un poco más de un año de asistir al Servicio y da testimonio de la empatía y cordialidad que ha recibido.

A pocos cubículos se encuentra Emilio Artiga, otro de los pacientes. La serenidad y paz que se ve en sus ojos contrasta con lo delicado de la enfermedad. Sin embargo, a través de los años ha aprendido él debe hacer su parte y la medicina lo propio.

Hace frío, el medicamento también lo es y el personal de enfermería lo sabe. Por eso acomodan una frazada en sus piernas mientras don Emilio trata de pasar el tiempo viendo su celular.

Y es que en este servicio la medicina no es únicamente cuestión de químicos y de terapias. Es un coctel de experiencia en el tratamiento contra el cáncer combinada con equipo moderno y trato humano, conscientes de que el aspecto emocional de los pacientes forma parte integral de su recuperación.

Emilio Artiga confía en la capacidad y experiencia del personal médico y de enfermería.

“La ciencia ha avanzado y acá en el Servicio de Oncología del IGSS se cuenta con tecnología de punta y personal altamente capacitado para llevar a cabo métodos de detección temprana y así tener un diagnóstico precoz, con altas tasas de curación. Por eso, hombres y mujeres no deben tener miedo y más bien realizarse exámenes en el Seguro Social con toda confianza”, apuntó el doctor García.