La vejez no debería ser una etapa marcada por la incertidumbre económica. Sin embargo, para miles de guatemaltecos, llegar a los 60 años significa enfrentar una realidad para la que no siempre hubo oportunidad de prepararse.
Cada 1 de octubre, el Día Internacional de las Personas Mayores recuerda la importancia de garantizar una vida digna durante esta etapa. En Guatemala, aproximadamente 830 mil personas tienen 65 años o más, pero solo una mínima parte cuenta con los beneficios de la seguridad social.

De acuerdo con datos del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), alrededor de 233 mil personas son beneficiarias del Programa de Invalidez, Vejez y Sobrevivencia (IVS) y unas 130 mil reciben una pensión por vejez. Esto significa que una proporción importante de los adultos mayores debe enfrentar sus gastos cotidianos sin contar con una pensión de este tipo, si es que no se ampararon con un seguro comercial.
Sacrificios de hoy por el bien futuro
La situación plantea una pregunta que muchas veces se deja para después: ¿cómo queremos vivir nuestra vejez y con qué recursos podremos hacerlo?
El doctor Edwin García Caal, jefe del Departamento Actuarial y Estadístico, recalca que cotizar para el Seguro Social “significar ser responsable del presente y del futuro, hablar de la seguridad social es hablar de un seguro de vida”.

Planificar con anticipación puede ayudar a reducir esa incertidumbre. Un seguro, un plan de ahorro para el retiro o una estrategia financiera de largo plazo pueden convertirse en herramientas para contar con recursos cuando los ingresos laborales disminuyan. También es importante considerar la protección ante gastos médicos, uno de los principales desafíos que pueden surgir durante la vejez, lo cual también cubre el Seguro Social a las personas que cumplieron con los requisitos de ley para pensionarse.
Y es que según la licenciada Analizzette Bolaños, coordinadora del Área de Psicología de CAMIP 2 Barranquilla, uno de los principales problemas que afrontan los adultos mayores es la presión económica y patrimonial que pueden ejercer algunos miembros de la familia. De ahí la importancia de lograr una vejez lo más independiente posible: tanto a nivel económico, como físico y emocional. Todo esto se puede lograr en buena medida, a través de la planificación del futuro de la mano con el Seguro Social.

No se trata únicamente de pensar en el dinero que se necesitará al dejar de trabajar. Se trata de construir desde hoy las condiciones para conservar independencia, acceso a servicios de salud y capacidad para afrontar las necesidades de una nueva etapa de la vida.
La vejez llega para todos, pero la forma de vivirla también puede comenzar a construirse muchos años antes. Prepararse hoy es una manera de cuidar el futuro y de apostar por una vejez con mayor tranquilidad y dignidad.









