Tras cinco meses del inicio del brote de sarampión en Guatemala, los departamentos más afectados han empezado a presenciar un aplanamiento de la curva de contagios, mientras el resto sigue teniendo un incremento pronunciado. Solo el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social ha registrado 5,953 casos positivos.
El doctor Oscar Donis, jefe de la Sección de Epidemiología, indicó que después de la actividad religiosa que diseminó el virus en la región, todos los departamentos del país han reportado casos y por ello, han incrementado las medidas de vigilancia.

En enero el crecimiento de los casos fueron los esperados de un brote, sin embargo, en febrero y marzo hubo una tendencia al alza bastante evidente. “De los 50 a 80 casos que veíamos a diario, comenzamos a tener de 200 a 300 casos al día”, explicó.
De acuerdo con el profesional, gracias a las jornadas de vacunación y a la intervención en las comunidades, en las zonas con mayor incremento como Sololá y la capital está empezando a aplanarse la curva de contagios, es decir, que el número de casos es constante y no al alza. “La capital es uno de los lugares donde más se está administrando la vacuna, ya que entre el 65 y 67 por ciento de los casos se estaba presentando aquí”, afirmó.
Hasta el 25 de mayo de 2026, el Seguro Social ha realizado 7,870 pruebas, de las cuales 5,953 han sido casos positivos, 592 descartados y 1,325 están pendientes de resultados. Según los datos de la Sección de Epidemiología, de los casos positivos, 254 corresponden a menores de 1 año, 93 a embarazadas y hay una persona fallecida.
7,870 pruebas realizadas
5,953 casos positivos
592 casos descartados
En total han sido hospitalizados 201 pacientes con sarampión, es decir, el 3.4 % del total confirmado; 118 pacientes se encuentran bajo monitoreo y 83 ya fueron dados de alta médica.
El doctor Donis indicó que desde el inicio del brote se instruyó a las unidades médicas del Instituto que pongan en apresto su capacidad e insumos para brindar la atención ambulatoria, principalmente a los pacientes que pudieran complicarse.

“Recordemos que desde 1997 no teníamos casos, por lo que se puede decir que es una enfermedad nueva. Esto ha obligado a educar a los médicos y enfermeras sobre el sarampión para que puedan proporcionar las medidas preventivas a los pacientes y evitar que haya diseminación del virus. Toda vez que el paciente implemente las medidas sugeridas vamos a poder controlar un poco más la enfermedad”, agregó el especialista.
“Lo más importante ahorita es reconocer que es una enfermedad que puede ser prevenible, ¿cómo se previene verdaderamente la enfermedad?, pues básicamente por medio de la vacunación, quien tenga la duda si realmente fue vacunado, quien tenga la duda si tuvo o no la enfermedad, es mejor que acuda a las jornadas que se están desarrollando para administrarse la vacuna”, resaltó el profesional.










