El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social se encuentra en alerta epidemiológica debido al incremento de casos detectados de tos ferina en menores de edad. Esta enfermedad se encontraba controlada, pero en las últimas semanas se ha visto un repunte, no sólo a nivel nacional, sino que latinoamericano.
En 2024 se reportaron únicamente ocho casos, contrastados con 11 registrados en 2025 (un promedio de 0.9 pacientes por mes), mientras que en lo que va del año ya se contabilizan dos casos.

La doctora Lesly Jacinto, infectóloga pediatra jefe del Servicio de Infectología Pediátrica del Hospital General de enfermedades, indicó que el personal médico y de enfermería del Seguro Social se encuentra atento ante la llegada de pacientes que presenten los síntomas de la enfermedad.
Características
La tos ferina es una enfermedad respiratoria causada por una bacteria, que se caracteriza por accesos de “tos en gallo”. Esto debido a que después de un episodio de tos intenso, la persona intenta inhalar aire y emite un sonido parecido al del gallo.

Se le conoce como la “tos de los 100 días”, debido a que dura 12 semanas y que consta de tres fases:
- Fase catarral: que consiste en fiebre, dolor de garganta y tos. Con frecuencia las personas la confunden con otras enfermedades respiratorias. No obstante, si la tos dura más de 14 días y si el paciente no está vacunado, hay altas probabilidades de que se trate de tos ferina.
- Fase paroxística: que ocurre entre la segunda y la octava semana. Es la etapa más crítica, ya que puede haber deterioro respiratorio, insuficiencia respiratoria, neumonía y crisis de tos especialmente por las noches. El paciente puede incluso presentar coloración azul en el rostro.
- Fase de convalecencia: cuando los síntomas empiezan a ceder
Existe abastecimiento
La doctora enfatizó que la complicación de esta enfermedad puede ser mortal e incluso, dejar secuelas graves en las personas como las ya explicadas. La vacunación es por ello de extrema importancia. En el Seguro Social se cuenta con pruebas de PCR para el diagnóstico que consta de un hisopado y con las vacunas respectivas, así como el tratamiento oportuno para aquellos pacientes que ameriten ingreso a las diferentes Unidades.
El esquema de vacunación consiste en la aplicación de una dosis a las mujeres que cuentan ya con 20 semanas de embarazo para que transfieran anticuerpos a sus bebés, quienes a los dos meses de nacidos reciben la primera vacunación. Posteriormente hay un refuerzo a los cuatro, seis y 18 meses, siendo la última dosis a los cuatro años.

Finalmente, la profesional recalcó los efectos nocivos de la automedicación, ya que los medicamentos que se administran para esta enfermedad se calculan en base al peso de los niños. “Es extremadamente importante que los padres de familia lleven a sus hijos a una Unidad médica para que sea atendido por personal calificado”, indicó.
Los niños vulnerables son los más pequeños, menores de 6 meses tienen a tener cuadros graves q puede ser mortal, es inmunoprevenible que se evita con el uso de las vacunas.








