Hasta el 28 de enero de este año se han confirmado 105 casos de sarampión a nivel nacional. De esta cifra, nueve fueron detectados en las clínicas del Seguro Social, siendo ocho adultos de entre 25 y 45 años y un menor de un año.
Ante este brote, el Dr. Oscar Donis, jefe de la Sección de Epidemiología del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, aseguró que el personal está siguiendo los protocolos establecidos en caso de que en sus Unidades Médico-Hospitalarias se presente un paciente con fiebre y rash. “En estos casos se les practica una serie de pruebas para confirmar si se trata o no de sarampión”, expresó.

Vacunación es prevención
“Es extremadamente importante que los padres completen el esquema de vacunación de sus hijos, pues es la única manera de evitar la enfermedad”, indicó. Y es que no existe un tratamiento específico para el sarampión, por lo que un paciente infectado solo puede recibir medicina sintomática. Como por ejemplo, acetaminofén y paracetamol.
Toda vez se confirma el contagio, el paciente debe de aislarse, usar mascarillas y seguir las medidas higiénicas que se adoptaron durante el COVID-19: lavado frecuente de manos con agua y jabón y limpieza de superficies, ya que esta es una enfermedad altamente contagiosa que se transmite por pequeñas gotas de saliva al hablar, estornudar o toser. Se calcula que cada enfermo puede contaminar a 12 ó 18 personas.
El profesional aseveró que el Instituto está abastecido con vacunas y medicamentos para atender a sus afiliados. Debido a que se trata de una alerta epidemiológica, por el momento se está dando prioridad a los grupos prioritarios. Siendo ellos: niños, mujeres embarazadas para que transmitan defensas a sus bebés, adultos que padecen de enfermedades crónicas o que afectan su sistema inmunológico y maestros o personas que trabajan con niños.

Las alertas se encendieron a nivel Latinoamericano desde el año pasado cuando muchos de los países de la región mostrar un incremento de casos diez veces mayor que los mostrados en 2024. Es por ello que el Seguro Social inició una capacitación constante a su personal médico y de enfermería para que estuvieran el conocimiento necesario que les permitiera brindar una pronta y correcta atención a los afiliados que pudieran contagiarse de sarampión.
“Recordemos que desde 1997 no se registraba una situación como ésta en cuanto a sarampión, por lo que las capacitaciones fueron de vital importancia especialmente para los médicos que se formaron después de esa época”, aseveró.








