En las últimas décadas, las cifras de sobrepeso y obesidad infantil han experimentado un crecimiento exponencial y Guatemala no es ajena a esta realidad. En el país, el 40 % de los niños de entre 7 y 11 años presentan este problema, mientras que el 29 % de los adolescentes de entre 13 y 15 años tiene sobrepeso y el 8 % obesidad.

Sus consecuencias en una edad temprana son diversas, tanto físicas como emocionales. La Licda. Estefanía Herrera Mármol, nutricionista del Hospital General de Enfermedades del IGSS, indicó que un niño con sobrepeso u obesidad puede desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles, tales como:
- Hipertensión arterial
- Dislipidemia (aumento de colesterol y triglicéridos en sangre)
- Dificultades respiratorias
- Problemas ortopédicos
- Mayor probabilidad de obesidad en la adultez
- Problemas psicológicos como baja autoestima, ansiedad y depresión
“Sus causas son multifactoriales, pero la más común es el entorno y los hábitos familiares, una alimentación alta en azúcares y grasas saturadas, el sedentarismo o pasar mucho tiempo en pantallas, así como los factores emocionales o genéticos”, informó la profesional.
Por ello, brindó algunas recomendaciones para prevenir la obesidad infantil, lo cual se logra desde el momento de la concepción, con un adecuado control prenatal, alimentación balanceada durante la gestación y previniendo la diabetes gestacional en la madre.

La especialista también recomendó promover la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y mantenerla hasta los dos años o más, con alimentación complementaria adecuada. Asimismo, limitar el tiempo en pantallas y promover una vida más activa por medio de actividad física en familia o deportes, así como el cambio de hábitos como familia.
Cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Obesidad para sensibilizar sobre su impacto y promover acciones para su prevención y tratamiento.
“La obesidad infantil se puede prevenir y el cambio comienza en casa. Necesitamos recuperar hábitos saludables como implementar más actividad física diaria, más alimentos naturales preparados en el hogar y menos consumo de comida ultraprocesada”, indicó la profesional.
El Seguro Social brinda a los padres la información necesaria y educación nutricional para llevar un estilo de vida saludable en familia y realizar el cambio de hábitos necesarios para prevenir el desarrollo de enfermedades secundarias a la obesidad o sobrepeso.
“Recuerda que cada decisión diaria cuenta. Invertir en hábitos saludables hoy es garantizar adultos más sanos mañana”, agregó.








