Todo comenzó una mañana, cuando Zulma Fuentes de Carías, sintió debilidad en su mano izquierda a tal punto que no podía sostener cosa alguna. Aun así continuó sus labores, pero el dolor y la debilidad se fueron haciendo cada vez más y más intensos. Luego, sintió unos pequeños bultos en su cuello y axila.

Todo comenzó con una molestia que, en un principio, parecía no tener relación con la enfermedad. Sintió dolor y debilidad en una de sus manos, precisamente del lado donde después sería diagnosticado el cáncer.

Zulma Yanira es una muestra de que una voluntad férrea unida con el tratamiento médico oportuno, son los mejores aliados contra el cáncer de mama.

Con el paso del tiempo, las molestias avanzaron hacia el brazo.  Movida por el dolor y la incertidumbre, Zulma acudió a su Unidad Médica donde los profesionales pronunciaron palabras que aún retumban en su mente: “Doña Zulma Fuentes de Carías, usted tiene cáncer de mama”.

Desde entonces, Zulma ha recorrido un camino de tratamientos, consultas y momentos difíciles. Su enfermedad ameritó su traslado al Servicio de Oncología del IGSS donde se le ha proporcionado el tratamiento y atención necesaria para combatir a la enfermedad. Han sido ocho años en los que la enfermedad ha puesto a prueba su cuerpo y también sus emociones, pero en los que ha encontrado razones para seguir adelante. Una de las más importantes tiene nombre y rostro: su hijo, ahora de 11 años.

“Cuando uno recibe una noticia así, lo primero que piensa es que se va a morir. Pero no es así… crean en Dios y que el amor por la familia las va a sacar adelante”, asegura.

También están sus padres, quienes forman parte de ese círculo de amor que la sostiene. Su familia es su refugio y su motivación para continuar, incluso en los días en que el tratamiento y la enfermedad hacen que el camino parezca más difícil.

El amor no escatima nada

Zulma vive en Tecún Umán, Ayutla, San Marcos, a casi 270 kilómetros de distancia del Servicio de Oncología del IGSS. Cada traslado representa tiempo, dinero, mucho esfuerzo y, muchas veces, dejar atrás por unos días su casa y su rutina. Sin embargo, lo hace porque sabe que continuar con sus tratamientos es parte de seguir luchando por la vida que quiere compartir con su familia.

Ocho años después de aquel diagnóstico, Zulma sigue enfrentando el cáncer de mama. Su historia no es solamente la de una paciente que ha pasado por tratamientos. Es la de una mujer que la vida la obligó a ser fuerte, que ha encontrado en el amor por su hijo y por sus padres la fuerza para levantarse una y otra vez.

El Servicio de Oncología del IGSS cuenta con una variedad de tratamientos y medicinas, las cuales se ajustan a cada paciente, según su etapa y condiciones.

Y es el sueño de continuar trabajando para poder dejar un patrimonio para su hijo lo que la mueve a aferrarse a la vida, a la esperanza y continuar su misión como madre para forjar un hombre de bien.