Historia

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Historia del IGSS

Como una consecuencia de la segunda guerra mundial y la difusión de ideas democráticas en el mundo, el 20 de octubre de 1944 se derrocó al gobierno del General Federico Ponce Vaides y se eligió un gobierno democrático, bajo la presidencia del Dr. Juan José Arévalo. El Gobierno de Guatemala de aquella época, gestionó la venida al país de dos técnicos en materia de Seguridad Social. Ellos fueron el Lic. OSCAR BARAHONA STREBER (costarricense) y el Actuario WALTER DITTEL (chileno), quienes hicieron un estudio de las condiciones económicas, geográficas, étnicas y culturales de Guatemala. El resultado de este estudio lo publicaron en un libro titulado "Bases de la Seguridad Social en Guatemala". Al promulgarse la Constitución de la República de aquel entonces, el pueblo de Guatemala, encontró entre las Garantías Sociales en el Artículo 63, el siguiente texto: "SE ESTABLECE EL SEGURO SOCIAL OBLIGATORIO". La Ley regulará sus alcances, extensión y la forma en que debe de ser puesto en vigor. El 30 de Octubre de 1946, el Congreso de la República de Guatemala, emite el Decreto número 295, "LA LEY ORGANICA DEL INSTITUTO GUATEMALTECO DE SEGURIDAD SOCIAL". Se crea así "Una Institución autónoma, de derecho público de personería jurídica propia y plena capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones, cuya finalidad es aplicar en beneficio del pueblo de Guatemala, un Régimen Nacional, Unitario y Obligatorio de Seguridad Social, de conformidad con el sistema de protección mínima" (Cap. 1°, Art. 1°). Un Régimen Nacional, Unitario y Obligatorio, esto significa que debe cubrir todo el territorio de la República, debe ser único para evitar la duplicación de esfuerzos y de cargas tributarias; los patronos y trabajadores de acuerdo con la Ley, deben de estar inscritos como contribuyentes, no pueden evadir esta obligación, pues ello significaría incurrir en la falta de previsión social. La Constitución Política de la República de Guatemala, promulgada el 31 de Mayo de 1985, señala en el artículo 100: "Seguridad Social. El Estado reconoce y garantiza el derecho de la seguridad social para beneficio de los habitantes de la Nación”.

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Sobre los Murales

Según relata el documento inédito (2005), del maestro Roberto González Goyri), se dice que en la parte pictórica del maestro Carlos Mérida fueron empleados el mosaico tipo veneciano y el esmalte sobre lámina de cobre. Ambos fueron realizados en el extranjero, los primeros en México y los segundos en Italia. En cuanto a la escultura de González Goyri, la técnica consiste en elaborar el relieve al revés, directamente en la formaleta, haciendo las veces de negativo. La idea era, al mismo tiempo, que la fundición copiara todos los accidentes de la madera e incluso jugar con las huellas de la misma y establecer ritmos como parte de la composición. De acuerdo a lo descrito por Juan Carlos Lemus, en la Revista D No. 180, Prensa Libre, (16 diciembre 2007).

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Sobre los Artistas

Carlos Mérida

Fue un notable pintor y escultor nacido en la Ciudad de Quetzaltenango, Guatemala el 2 de diciembre de 1891, falleció en la Ciudad de México el 21 de diciembre de 1984. Sus obras más importantes son: los murales en mosaico del exterior del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, los murales del Palacio Municipal de la ciudad de Guatemala, su obra en cobre esmaltado de los edificios del Banco de Guatemala y del Crédito Hipotecario Nacional. De acuerdo con Margarita Nelken, en su libro titulado “Carlos Mérida”, 1961, el artista tenía un estilo propio muy musical en el que combinaba ritmo y armonía con formas y colores. Dominó diversas técnicas, su trabajo se conserva y expone en galerías y museos de todo el mundo. Sus mejores obras están constituidas por murales de edificios públicos y conjuntos urbanos, en grandes ciudades de América. La obra de Mérida estimuló un americanismo cimentado en la necesidad de identidad y modernidad. La visión local sobre su obra resume los pilares de las estéticas modernas que han perdurado por varias décadas, como modelo de la gran pintura, con las dosis exactas de figuración y abstracción para ser comprendidas, contempladas y, por ello, aceptables e inamovibles. Sin embargo, la posibilidad de construir un nuevo discurso sobre Carlos Mérida va más allá de sus murales excepcionales, de la historia ejemplar y del mito como cárcel. “Revisitar a Mérida en estos tiempos es encontrarse, cara a cara, con un tránsfuga mucho más complejo e interesante”, escribe Rosina Cazali, en la columna de El Periódico (2/7/2008).

Roberto González Goyri

Pintor, escultor y muralista. Nació en la Ciudad de Guatemala el 20 de noviembre de 1924 y falleció el 13 de noviembre de 2007). Estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes y en Nueva York. A finales de los años 40 viajó a Nueva York, junto a Roberto Ossaye, en dónde llegó a exponer y a dar sus primeros aportes dentro del campo de la escultura. Fue director de la Escuela Nacional de Artes Plásticas. Participó en la elaboración de los murales del Centro Cívico, particularmente del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, Crédito Hipotecario Nacional y Banco de Guatemala. Diseñó el monumento a Tecún Umán, ubicado en el bulevar Liberación. Entre los muchos reconocimientos que obtuvo se encuentran el concedido por su obra “El prisionero político desconocido”, Londres 1953. En 1961 recibió la Orden del Quetzal. Entre los años 50 y 60 conquistó siete premios centroamericanos, seis de ellos por sus esculturas. En 1986 ganó una mención honorífica en la I Bienal de Pintura Iberoamericana en Miami. En 1987 obtuvo mención honorífica en la International Art Competition de Nueva York. Su último proyecto público ejecutado, fue un mosaico veneciano, que ocupa la pared exterior del auditorio del IGSS, de siete metros de alto por 40 metros de largo. Sobre dicho relieve, mencionó en 1998: “el movimiento o influencia que más ha incidido en mí ha sido el abstractismo, ese proceso de ir despojando al objeto de su apariencia real hasta conservar sólo su esencia. Sin embargo, debo aclarar que en muy contados casos he llegado a la abstracción absoluta. La verdad es que me interesa más la base puramente estructural del objeto, pero evitando deliberadamente su excesiva geometrización”. Más adelante: “En pocas palabras, en la mayoría de mis trabajos siempre encontrará elementos reconocibles de la realidad, o sea, una oscilación entre lo figurativo y lo abstracto”. (Banca Central No. 35, 23 de enero de 1998), Juan Carlos Lemus, Revista D No. 180, Prensa Libre (16 diciembre 2007).

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