El doctor Lester Adolfo Rojas Aldana, médico internista y cardiólogo de la Unidad de Consulta Externa de Enfermedades del IGSS, explicó que la presión arterial “es la fuerza que se genera en los vasos sanguíneos con cada latido y permite llevar sangre a los órganos del cuerpo”.

Detalló que se mide en dos valores: sistólica, cuando el corazón se contrae, y diastólica, cuando el corazón se relaja. Sobre los rangos adecuados, señaló: “En términos generales, las guías internacionales consideran rangos adecuados cuando la sistólica es menor de 130 milímetros de mercurio (mmHg) y la diastólica menor de 90 mmHg, unidad estándar utilizada para medir la presión arterial”
Agregó que “el aumento sostenido de estas cifras se asocia a mayores eventos cardiovasculares y daño orgánico”.
El especialista indicó que, aunque la mayor incidencia de complicaciones suele observarse a partir de los 50 años, también puede presentarse en edades más jóvenes cuando existen factores de riesgo.
“El riesgo también puede presentarse en edades más jóvenes cuando hay sobrepeso, mala alimentación, sedentarismo, consumo elevado de sal, grasas y alcohol, así como el tabaquismo”, subrayó.
Asimismo, enfatizó que la hipertensión y sus consecuencias se observan tanto en hombres como en mujeres, vinculadas a estilos de vida y condiciones como estrés y sedentarismo.
Entre los elementos que influyen en el aumento de la presión arterial mencionó hábitos alimentarios, consumo de alcohol, falta de ejercicio, factores ambientales como ruido y estrés laboral o psicosocial y condiciones del paciente como sobrepeso u obesidad.
Además, advirtió: “En un porcentaje importante, los antecedentes familiares en primer grado incrementan el riesgo”.
El doctor Rojas añadió que, con frecuencia, la presión diastólica puede elevarse primero en personas jóvenes y, si no se controla a tiempo, puede progresar a elevación de ambas cifras, aumentando el riesgo de infarto, eventos cerebrovasculares y daño renal.
En cuanto al tratamiento, recalcó que no se trata únicamente de medicamentos: requiere evaluación clínica, exámenes y seguimiento, además de cambios de estilo de vida; incluso pueden utilizarse terapias combinadas según cada caso.

También reiteró la importancia de no modificar dosis ni suspender tratamientos sin indicación médica, ya que esto puede derivar en complicaciones con secuelas irreversibles y recordó las siguientes recomendaciones:
- Realizar chequeos médicos según indicación profesional y controles periódicos de laboratorio.
- Mantener actividad física: 30 a 40 minutos diarios o 150 a 180 minutos por semana de ejercicio aeróbico.
- Reducir sal, grasas saturadas, alimentos ultra procesados, embutidos y harinas procesadas.
- Evitar el tabaco y moderar/eliminar alcohol, según indicación médica.









