El objetivo de un botiquín es brindar asistencia inmediata y contener lesiones antes de trasladar al paciente a un centro hospitalario, dependiendo de la magnitud de la emergencia.

El Dr. Mynor Mejía, jefe de la Sección de Seguridad e Higiene del Instituto, detalló los insumos básicos que no pueden faltar:
Materiales de curación como vendas, férulas, algodón y apósitos adhesivos (curitas), antisépticos como alcohol y otras soluciones desinfectantes. Medicamentos básicos como paracetamol, aspirina, dimenhidrinato (para las náuseas), antidiarreicos y antihistamínicos y no se deberán olvidar los medicamentos recetados si algún miembro de la familia padece una condición crónica, los cuales deberán administrarse en los horarios establecidos normalmente.
El especialista enfatizó la importancia de conocer las alergias de los viajeros antes de administrar cualquier fármaco, ya que una reacción adversa podría complicar la asistencia primaria. El botiquín debe adaptarse según la edad de los acompañantes (niños o adultos mayores).

Asimismo, el Dr. Mejía advirtió que bajo ninguna circunstancia se deben mezclar medicamentos con bebidas alcohólicas, debido a los efectos contraproducentes para la salud.
La hidratación es esencial ante las altas temperaturas, por lo que se recomienda incluir sueros orales para prevenir golpes de calor, es importante resaltar que estos sueros deben contener la cantidad adecuada de sales de rehidratación ya que, las bebidas deportivas o con colorantes no sustituyen el efecto medicinal del suero oral, aclaró el experto.

Finalmente, el especialista sugirió incluir dos elementos que suelen pasarse por alto: las jeringas y las férulas que son de mucha utilidad cuando se viaja con niños, las jeringas (sin agujas) útiles para la administración de medicamentos orales o jarabes en niños pequeños y las férulas que son un recurso valioso para inmovilizar dedos de manos o pies ante golpes o posibles fracturas menores.








