La época de verano es propicia para que se incrementen los accidentes por descuido en las personas que padecen diabetes. Caminar descalzo en la arena, comer en exceso y el manejo inapropiado de medicamento pueden transformar un momento de tranquilidad en una emergencia médica.

El doctor Sergio Lorenzana, especialista en diabetes y síndrome metabólico del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), alertó a los veraneantes que padecen esta enfermedad para que extremen las medidas de protección durante el verano y así puedan gozar de un merecido descanso.

Aunque el descanso dura varios días, se sugiere no perder los controles rutinarios de glucosa.

“Los accidentes en este grupo de personas se incrementan en esta temporada debido a que muchos visitan piscinas o playas y no usan calzado. Dado que el pie diabético no tiene sensibilidad y que el piso está muy caliente pueden sufrir quemaduras en segundo grado, llagas y hasta necrosis a quienes padecen de neuropatía avanzada”, dijo el profesional.

Además, muchas veces en las playas hay objetos punzocortantes que pueden causar heridas aunque sea muy leves, pero que pueden agravarse debido a la condición de este tipo de pacientes, comentó.

El manejo del calor para el medicamento que se utiliza también es un factor que no se puede olvidar. La insulina es un fármaco que requiere de una temperatura de entre 2 y 8 grados si no se usa. O de lo contrario, su efecto puede disminuir.

El Seguro Social cuenta con programas de nutrición para guiar a este grupo de personas a tener una alimentación saludable.

Son tradicionales además las reuniones familiares y entre amigos en las que se come y bebe en exceso, y no solamente es la cantidad, sino también qué es lo que se está comiendo, pues durante la temporada abundan los dulces como buñuelos, torrejas, jocotes en mil, pescado envuelto en huevo y pan de todo tipo.

Agua y sol

Según el doctor Lorenzana, las mejores medidas de prevención para reducir accidentes consiste en beber al menos tres litros de agua al día, usar zapato de suela ancha, resguardarse de los cambios bruscos de temperatura y utilizar filtro solar en la piel expuesta al sol. “Las personas con diabetes manejan niveles altos de azúcar y si sufren golpe de calor se deshidratan inmediatamente”, indicó.

Por ello recomienda:

  • Beber al menos tres litros de agua pura al día.
  • Puede comer ocasionalmente la cuarta parte de dulces típicos o frituras. Por ejemplo, un pedazo de torreja.
  • Hacer ejercicios de manera regular, especialmente por las mañanas. Así quemará el exceso de calorías.
  • Usar filtro solar cada cuatro horas, que es el tiempo que dura el efecto del mismo.