La andropausia es un proceso similar a la menopausia en la mujer; sin embargo, en el hombre se manifiesta principalmente por una reducción progresiva de la hormona testosterona.
Aunque se trata de un tema frecuente, suele hablarse poco, ya que muchos hombres no lo reconocen por desconocimiento y, en especial, por vergüenza asociada a los cambios en la vida sexual.
En este contexto, la recomendación es no ver la andropausia como un “problema”, sino como un cambio natural e inevitable que llegará en algún momento. Asumirlo con información y acompañamiento médico permite identificar a tiempo los síntomas, atenderlos y mantener una buena calidad de vida.

De acuerdo con la geriatra Nancy Erazo, subdirectora de la Unidad de Consulta Externa de Enfermedades del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), esta disminución hormonal puede comenzar a evidenciarse desde los 30 años y tiende a intensificarse entre los 40 y 60 años, con variaciones según cada paciente.
Entre los síntomas más frecuentes se reportan fatiga, cansancio e irritabilidad, así como manifestaciones emocionales como ansiedad o depresión, especialmente cuando existe disfunción eréctil o disminución del deseo sexual.
“También pueden presentarse cambios físicos, como pérdida de vello en las piernas, reducción de masa muscular y, en algunos casos, problemas de osteoporosis”, explicó la doctora Erazo.
La especialista detalló que la disminución de testosterona suele estar vinculada a condiciones como diabetes y síndrome metabólico, que incluye obesidad y sedentarismo.

Incluso, señaló que “un porcentaje relevante de pacientes con diabetes puede presentar disminución del apetito sexual, por lo que la evaluación clínica y los exámenes médicos son determinantes para identificar las causas y orientar un abordaje adecuado”.
Aunque la andropausia no “se cura” por tratarse de un proceso natural y no de una enfermedad, sí existen tratamientos que permiten mejorar los síntomas y la calidad de vida.
Entre las alternativas se incluye la terapia de reemplazo hormonal, con opciones como parches o tratamientos inyectables, además de cambios en el estilo de vida, ya que el ejercicio se asocia a un mejor equilibrio hormonal y a beneficios generales para la salud.
Finalmente, la recomendación es clara: ante cualquier síntoma compatible, lo ideal es acudir a consulta, realizar chequeos y permitir que el médico valore el nivel en el que se encuentra el paciente, para indicar el tratamiento más oportuno.








