Pese a su uso común, las pachas y los pepes pueden causar problemas en la salud de los infantes. Estos van desde infecciones gastrointestinales hasta deformaciones maxilares. Además, puede crear confusión entre lo que es un mamón y el pecho de la madre.
Así lo refiere la doctora Cindy Paola Ventura, coordinadora del Comité de Lactancia Materna del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, quien explicó que las pachas y los pepes suelen ser difíciles de lavar y desinfectar por completo, por lo que pueden acumular bacterias peligrosas para el sistema inmune del recién nacido.

Por aparte, manifestó que se ha comprado de que el uso frecuente de ambos podría causar alteración a nivel del paladar, la mandíbula y el oído. Esto, sin mencionar que en ocasiones se aumenta el riesgo de caries, pues algunas mamas llenan de gaseosas las pachas o colocan sustancias dulces en los pepes para hacerlos más atractivos.
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Más confusión, menos leche
“No recomendamos el uso de mamones porque puede confundir al niño y afectar su proceso de succión. Las pachas facilitan la ingesta del líquido, es más rápida y anulan el estímulo natural que es succionar”, manifestó la doctora Ventura.

Es por esta razón que muchos infantes rechazan el pecho a las pocas semanas, pues ya no quieren esforzarse para mamar. Al recibir el pecho con menos frecuencia, o por menos tiempo, se reduce las hormonas que producen la leche.
Y es que la cantidad de leche que cada madre produce depende del bebé y del estímulo que éste realice. “Entre más estimulación y extracción tenga el pecho de la madre, más leche fabricará”, puntualizó.
El vaso o jeringa como auxiliar
Dado lo anterior, se recomienda que cuando una madre empieza a trabajar y necesita el apoyo de alguien más para alimentarlo, se utilice un “vasito entrenador”, una jeringa en el caso de los más pequeños o una cucharita para los más grandes. Estas herramientas también se consideran auxiliares en la nutrición del niño, ya que a partir de los seis meses se puede complementar la alimentación con papilla de frutas o verduras.

Esta misma sugerencia también se aplica en los casos en los cuales la madre necesita hacer uso de la fórmula porque recibe tratamiento de quimioterapia o sufre de herpes en las mamas.
Finalmente, la profesional aclaró que muchas mujeres que padecen mastitis se rehúsan a amamantar a sus hijos porque creen que los podrán enfermar. No obstante, esta enfermedad no es impedimento para lactar, ya que ayuda a vaciar los conductos, manteniendo siempre vigilancia médica.









