El cáncer de cuello uterino, también llamado cáncer de cérvix, es el segundo tipo de cáncer más común y uno de los principales responsables de la muerte de mujeres en Guatemala. Según registros de la OMS, por cada 100 mil mujeres, cada año se diagnostican 43.9 casos, lo cual es considerado una tasa alta en comparación con otras enfermedades.  Estimaciones internacionales de la base de datos GLOBOCAN, apuntan a que cada año se diagnostican alrededor de 1,700 nuevos casos en Guatemala.

La doctora Brimilin Ramírez Najarro, residente del Servicio de Oncología del Seguro Social, indica que esta enfermedad ha cobrado la vida de miles de mujeres en el país.

De acuerdo con la doctora Brimilin Ramírez Najarro, residente del Servicio de Oncología del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, el cáncer de cuello uterino continúa siendo un problema importante de salud pública en el país. Ya que, según las cifras anteriores, se calcula que aproximadamente 5 mujeres son diagnosticadas cada día en el país.

“De ahí la importancia de que las mujeres acudan a su unidad médica a realizarse sus chequeos, porque, a diferencia de muchos otros cánceres, conocemos muy bien su principal causa y contamos con herramientas eficaces para prevenirlo y detectarlo tempranamente. Cuando se diagnostica en etapas iniciales, las posibilidades de curación son muy alta”, expresó la profesional.

La consulta oportuna y los exámenes de detección temprana son el arma principal para vencer al cáncer cervical.

Continúa afirmando que la principal causa es la infección persistente por ciertos tipos de Virus del Papiloma Humano, conocido como VPH, una infección extremadamente frecuente y la mayoría de las personas sexualmente activas están expuestas al virus en algún momento de la vida. En la mayoría de los casos el organismo elimina la infección, pero cuando algunos tipos de VPH de alto riesgo persisten durante años, pueden producir cambios celulares en el cuello del útero que eventualmente progresen a cáncer.

“Es importante aclarar que tener VPH no significa que una mujer tenga cáncer; significa que debemos realizar un seguimiento adecuado”, enfatizó.

El tabaquismo, las alteraciones del sistema inmunológico y, especialmente, no realizarse periódicamente las pruebas de detección recomendadas, son factores que incrementan las posibilidades de sufrir la enfermedad.

Silencioso, pero prevenible

La profesional afirmó que en las etapas iniciales el cáncer cervical puede no producir ningún síntoma, y precisamente por eso el tamizaje es tan importante. Cuando aparecen manifestaciones, una de las principales señales de alarma es el sangrado vaginal anormal, especialmente después de las relaciones sexuales, entre períodos menstruales o después de la menopausia. También puede presentarse flujo vaginal anormal, dolor pélvico o dolor durante las relaciones sexuales. Ante cualquiera de estos síntomas se debe consultar.

Afortunadamente, el cáncer cervical se puede prevenir y el Seguro Social cuenta con el equipo, los insumos y personal calificado para  “Este es el mensaje más importante”, refiere. Para ello, hay dos herramientas fundamentales: la vacuna contra el VPH y el tamizaje periódico. La vacuna ayuda a prevenir la infección por los tipos de VPH responsables de una gran proporción de estos cánceres.

Por otra parte, pruebas como la detección de VPH y la citología permiten identificar alteraciones antes de que se conviertan en cáncer. Con estas acciones se puede intervenir la enfermedad muchos años antes de que aparezca.

La prueba de Papanicolaou (o citología vaginal) es un examen médico rápido y sencillo que sirve para detectar células anormales o lesiones precancerosas en el cuello uterino y prevenir el cáncer cervicouterino.

No obstante, si la enfermedad ya fue diagnosticada de manera temprana, tiene altas probabilidades de curación. El tratamiento dependerá de la etapa de la enfermedad y puede incluir cirugía, radioterapia y quimioterapia. En enfermedad avanzada también hay tratamientos sistémicos como inmunoterapia y terapias dirigidas para pacientes seleccionadas.

“Por eso el diagnóstico oportuno sigue siendo fundamental para evitar el avance de esta enfermedad en las mujeres de este país”, expresó.