Las vacaciones de verano se acercan y aunque es cierto que se debe de proteger la piel del sol e hidratar el cuerpo, también se debe de cuidar la salud mental, la cual es tan importante, como la física.

De acuerdo con el médico especialista del Centro de Atención Integral de Salud Mental (CAISM), Jensy Monterroso, ​unas vacaciones bien gestionadas reducen los niveles de cortisol y mejoran la plasticidad cerebral. Sin embargo, si se toman como una «huida» de problemas no resueltos, el efecto de bienestar desaparece apenas se retoma la rutina, generando el conocido “síndrome posvacacional”.

Es común que las personas finjan estar satisfechas con sus vacaciones, cuando no lo están.

El especialista alertó además que durante esta temporada también se puede experimentar estrés, depresión y ansiedad, debido a:

  1. Para las personas con tendencia a la ansiedad, la rutina es un ancla. Al desaparecer los horarios, surge el vacío y empiezan a pensar en exceso.
  2. La presión social por «pasarla bien» genera una expectativa irreal. Si el individuo no se siente eufórico, aparece la frustración.
  3. Al pasar más de 24 horas con la familia o pareja sin la distracción del trabajo pueden salir a la luz tensiones que estaban latentes.

Adicionalmente, en dosis moderadas la luz solar aumenta la Vitamina D y la síntesis de dopamina, con su respectiva sensación de placer; pero el exceso de calor anula estos beneficios al estresar el sistema termorregulador, causando irritabilidad por las altas temperatura y dificultad para dormir debido al calor.

Las expectativas de tener unas vacaciones costosas sin poder pagarlas, la soledad y la falta de rutina pueden causar estrés, ansiedad y depresión en algunas personas.

​Hay una relación estrecha también entre las vacaciones y el dinero. El estrés financiero por intentar costear viajes impagables es uno de los mayores detonantes de ansiedad. La salud mental no requiere un resort de lujo; requiere disponibilidad mental. La planificación de bajo costo (picnics, caminatas) suele ser más reparadora que un viaje costoso que genera deudas futuras.

Desintoxicación digital

¿Qué si ayuda a descansar dejar de usar el celular? Definitivamente, respondió el profesional. “El uso constante del smartphone mantiene el cerebro en un estado de atención dividida».  Por el contrario, el contacto con seres queridos, incluso con mascotas, liberan oxitocina que es el antídoto natural contra el cortisol. También pasar tiempo al aire libre, caminar por un bosque o descalzo sobre la grama. “A esto se le llama vitamina N”, indicó.

Finalmente, el médico solicitó no olvidarse de las personas de la tercera edad en estas vacaciones, ya que la soledad no deseada es un factor de riesgo depresivo. “Hay que tomar en cuenta que la soledad física no tiene por qué ser soledad emocional; se deben buscar espacios o refugios de calma.

Lo ideal es tener tiempo de calidad en familia sin presiones y de acuerdo a sus posibilidades económicas.

​Para que la salud mental no se vea afectada durante las vacaciones de verano, el profesional recomendó:

  • No se despierte ni se acueste a horas radicalmente distintas cada día.
  • ​Baje la expectativa: No busque las vacaciones «perfectas», busque las vacaciones «suficientes».
  • ​Realice transiciones graduales: No trabaje hasta el último minuto del viernes ni regrese el domingo por la noche. Deje un día de «aterrizaje» antes y después.
  • ​Priorice el silencio: Dedique al menos 20 minutos al día a estar sin estímulos externos (música, televisión, móvil).