Desde el nacimiento del bebé, la leche materna es el único alimento que proporciona la cantidad de agua, anticuerpos, carbohidratos, grasas y proteínas que el recién nacido necesita para adaptarse al nuevo mundo y estar preparado para combatir posibles enfermedades, tanto gastrointestinales como respiratorias.

Además de proveer defensas y anticuerpos, amamantar también crea un vínculo emocional entre madre e hijo.

Este debe de ser el alimento exclusivo durante los primeros seis meses de vida del infante para luego alternarse con alimentación complementaria, hasta los dos años de vida. Así lo refiere la doctora Cindy Paola Ventura, coordinadora del Comité de Lactancia Materna del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social.

Riesgos en el uso de fórmulas

De acuerdo con la profesional, cualquier otro sustituto comercial de la lactancia materna aporta nutrición, pero no refuerza el sistema inmunológico del pequeño, por lo que lo deja expuesto y vulnerable a las enfermedades.

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Además, si no se tiene la higiene necesaria se corre el riesgo de que el agua con la que se elabore la fórmula esté contaminada o bien, que no el líquido quede demasiado espeso o demasiado diluido, manifestó la doctora Ventura.

A partir del séptimo mes de vida se puede combinar la lactancia materna con purés de verduras, frutas o cereales.

“No recomendamos el uso de fórmulas o de cualquier otro sucedáneo de la leche materna porque no tiene todos los beneficios de ésta y además, representa un gasto económico elevado para el núcleo familiar”, expresó la profesional.

Es por ello que el Comité en mención se encarga de educar a la futura madre para que adquieran la información necesaria que les permita estar preparadas física y emocionalmente para dar de lactar a su bebé.

Casos excepcionales

Pese a que la naturaleza ha dotado a las madres del regalo de la lactancia para nutrir a sus hijos, hay algunas pocas mujeres a quienes no les recomienda dar de amamantar. Por ejemplo, quienes reciben tratamiento de quimioterapia.

Se recomienda que las madres den de lactar a sus hijos hasta los dos años.

Por lo demás, el estar bajo un tratamiento de antibióticos comunes o analgésicos no impide que la madre alimente a su bebé. No obstante, antes de iniciar un tratamiento con fármacos se recomienda consultar con el médico de su Unidad.