Más de cien trabajadores de las Oficinas Centrales del IGSS y autoridades participaron hoy en la misa de la imposición de la cruz de ceniza que marca el inicio de la Cuaresma, la cual es tiempo de meditación para los devotos.

La eucaristía duro 60 minutos y fue celebrada por el sacerdote Henry Rafael Martínez Ramírez, de la parroquia San Fermín, situada en Lomas de Pamplona, zona 13.

El párroco explicó que por medio de la oración, el ayuno y la limosna recordemos que le pertenecemos a Cristo y a través del bautismo utilicemos ese medio de purificación para que en nuestro corazón se quede grabado para siempre que Jesucristo es nuestro Señor, que él nos ha salvado y nos conduce por medio de la práctica cuaresmal hacia su victoria del pecado y de la muerte.

“Nosotros los católicos no vivimos el temor, no tenemos miedo, tenemos un Señor victorioso que nos alienta todos los días para ser de nuestra vida un santuario donde él habita y a diario debemos recordar que Dios es el baluarte, la luz que llena nuestros corazones de paz, amor, misericordia y perdón”, puntualizó el sacerdote.

La ceniza que le fue impuesta a cada trabajador son restos de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior.

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