El día que Adriel nació no hubo globos celestes adornando su habitación. Su primer arrullo fue el vaivén de la avioneta monomotor que de manera urgente lo trasladaba desde Sayaxché, Petén, hacia la capital. Su primera canción de cuna fue la sirena de la ambulancia que lo llevó al Hospital General Dr. Juan José Arévalo Bermejo (HGDJJAB), para recibir atención especializada y salvar su vida.
Adriel Tadeo Zep Álvarez vino al mundo el 4 de febrero pasado por medio de cesárea. De inmediato presentó problemas respiratorios que ameritaron ventilación mecánica, pero luego de 10 días se diagnosticó obstrucción severa en las vías respiratorias tras tragar meconio que le causó el colapso de un pulmón.
Gracias a la coordinación interinstitucional con el Ejército de Guatemala, el bebé fue trasladado bajo estrictas normas médicas al Área de Cuidados Intensivo de Neonatología del mencionado hospital, una de las principales unidades de referencia en el país para la atención de pacientes pediátricos.

“El bebé desarrolló una bacteria resistente, por lo que se trasladó a este hospital donde de inmediato se colocó bajo ventilación mecánica invasiva y fue revisado por una infectóloga pediátrica para cambio de antibiótico”, expresó el doctor Javier Castellanos, uno de los responsables de esta historia de éxito.
Capacidad y compromiso
Durante más de un mes, la vida de Adriel dependió de la experiencia y conocimientos de los pediatras que determinaron con precisión la cantidad de antibiótico para erradicar la bacteria de sus pulmones, también del cuidado incansable del personal de enfermería que constantemente verificaba la posición del tubo endotraqueal del ventilador y cuidó con delicadeza la higiene del bebé para evitar una infección.

Gracias a esta combinación de esfuerzo y experiencia médica, poco a poco los pulmones del bebé empezaron a despejarse y a trabajar por sí solos. El momento de la extubación fue tenso. El nerviosismo y la emoción del personal de la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatología no faltó.
El proceso inició con pruebas de respiración espontánea meticulosamente monitoreado por intensivistas pediatras y tras comprobar durante un período de observación que los niveles de oxígeno en sus pulmones era el adecuado, el pequeño Adriel fue extubado y trasladado al área de encamamiento donde se recuperó por completo bajo los cuidados de personal calificado del Seguro Social. “Este es un caso victorioso todo gracias a que se realizaron las intervenciones adecuadas en el momento oportuno”, expresó el doctor Castellanos.
En la sala de encamamiento, el padre de Adriel, Walter Zep no sale de su embeleso. Del llanto pasó al gozo y el tan solo pensar que su primogénito no lo lograría sus ojos se humedecen y se quiebra su voz.
“Estoy muy contento de que mi bebé esté en el IGSS. Me asusté mucho cuando se lo trajeron y lloraba porque creía que no iba a vivir. Pero ahora doy gracias a los doctores y enfermeros que siempre lo cuidaron y que nos mantuvieron al tanto de todo”, expresó el orgulloso padre, quien no dudó en solicitar permiso para ausentarse durante más de un mes a sus labores como soldador en una empresa de Sayaxché.

Esta victoria médica es el resultado de la experiencia y esfuerzo de los profesionales pediátricos, unido con la precisión y tecnología de punta de monitores y ventiladores al servicio de los afiliados y beneficiarios del IGSS y de sus familias. Ver salir de la sala de encamamiento a Adriel en los brazos de su madre fue la recompensa de horas de desvelos y de minuciosos cuidados.
Detrás de esta victoria hay un sinnúmero de batas blancas y cofias que pusieron todo su conocimiento y dedicación para eliminar la bacteria de los pequeños pulmones del bebé. La historia de Adriel nos recuerda que los guerreros más valientes no siempre visten uniformes tácticos, a veces usan pañales y se chupan el dedo.










