Su tamaño y peso no tiene relación con los estragos que causa. Mide unos 8 centímetros y pesa menos de un gramo, pero él es el responsable de la muerte de unos ocho millones de personas cada año a nivel mundial y de más de 1 millón de personas que convivieron con el fumador.
Se trata del cigarrillo y de sus diversas variantes modernas. Los costos de este hábito impactan también el bolsillo de quien los consume, ya que se calcula que, en promedio, un fumador guatemalteco gasta entre Q100 y Q900 al mes en consumir nicotina y con sus diversas presentaciones. De hecho, Guatemala ocupa el séptimo lugar en América Latina en cuanto a consumo de tabaco.

Así lo manifestó el doctor Julio Linares, neumólogo de la Unidad Periférica Zona Once, quien explicó que la nicotina es un químico producido por las neuronas, que afecta el sistema nervioso central y que crea dependencia. Este estimulante natural es altamente adictivo y se encuentra principalmente en las hojas del tabaco.
El tabaquismo tiene un fuerte componente psicosocial, como pertenecer a un grupo social, estilo de vida, ritmo laboral, los amigos, estrés diario etc. Todo esto impide que el paciente deje el hábito, pese a la advertencia médica acerca del daño que ocasiona en la salud.

Muerte prevenible
Según el especialista, el consumo de tabaco afecta a órganos vitales que pueden llevar a la muerte del fumador, pues aumenta enfermedades cardiovasculares como infartos, hipertensión y arritmias; cáncer de pulmón, garganta, boca y esófago; pero también a nivel periférico como arteriosclerosis y problemas con circulación y coagulación… la lista sigue.
Pese a la cantidad de enfermedades que ocasiona, el tabaquismo es la principal causa prevenible de muerte en el mundo. El problema es que el cigarrillo y sus variantes son altamente adictivos. Debido a la dependencia que causa la nicotina, se estima que solo un 1 % de los pacientes que deciden dejar de fumar lo logran. Sin embargo, el porcentaje se incrementa cinco veces más si tienen el acompañamiento médico y 20 veces más si hay apoyo de psicoterapia y fármacos.

“Lo más importante es que el paciente decida dejar de fumar, lo demás es secundario. En el Seguro Social hay personal especializado que puede dar acompañamiento en este proceso y aunado con el apoyo de la familia las probabilidades de éxito son significativas”, expresó el doctor Linares.
Lo segundo, afirmó el médico, es adoptar un estilo de vida saludable que incluya consumo de verduras, frutas y beber abundante agua para tener el cuerpo hidratado; evitar en consumo de alcohol porque puede ser un detonante para consumir nicotina. También hacer ejercicio físico e ir aumentando su intensidad, a fin de liberar el estrés y fortalecer la capacidad pulmonar.
¿Cómo mejora el cuerpo después de dejar de fumar?
20 minutos: Disminuye la frecuencia cardíaca.
12 horas: Se normaliza la concentración de monóxido de carbono en sangre.
2 semanas: Comienza a disminuir el riesgo de infarto de miocardio y mejora la función pulmonar.
1 mes: Entre el primer mes y los 9 meses, disminuye la tos y la dificultad de respirar.
1 año: El riesgo de cardiopatía coronaria es un 50 % inferior al de un fumador.
5 años: La posibilidad de accidentes cerebrovasculares se iguala a la de un no fumador.
10 años: Baja el riesgo de cáncer de pulmón en un 50%. También disminuye la posibilidad de cáncer de boca, garganta, esófago, vejiga y páncreas.
15 años: El riesgo de cardiopatía coronaria es equivalente al de un no fumador.









