Aurelio lleva largo tiempo balanceando su cuerpo de un lado a otro, evitando hacer contacto visual con cualquier persona que se cruza en su camino o que le dirija la palabra. El estridente ruido del motor de un bus en plena bajada lo hace estallar de cólera y empieza a gritar furioso ante la mirada de sus amigos.

Ellos saben por qué se comporta así, y para calmarlo, piden a Aurelio que les hable de su tema preferido: física cuántica. Y es que para entender el comportamiento de la materia y de la energía, Aurelio es todo un experto.

Él fue diagnosticado con la condición conocida como síndrome de Asperger, actualmente clasificado dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA) nivel 1: una forma diferente en la que el cerebro procesa la información y se conecta con el entorno. No hay nada que «curar», sino una forma de ser y percibir el mundo que acompaña a la persona toda su vida.

“El asperger es una condición del neurodesarrollo, no es una enfermedad que altera la salud, la cual idealmente se puede curar o revertir”, indicó el médico especialista Octavio Monterroso, del Centro de Atención Integral de Salud Mental (CAISM).

Las personas con Asperger tienen una inteligencia promedio o superior, pero muestran dificultades para entender normas sociales.

Aunque cada persona es única, el profesional indica que quienes tienen este diagnóstico presentan las siguientes características:

  • ​Intereses profundos: Pueden ser verdaderos expertos en algún tema
  • ​Comunicación literal: Se les dificulta entender el sarcasmo o expresiones en doble sentido
  • ​Habilidades sociales: Pueden parecer con bajos niveles de interacción social
  • ​Hipersensibilidad: Algunos ruidos, luces fuertes o texturas de ropa pueden resultarles físicamente dolorosos o muy molestos
  • ​Rutinas: Prefieren la estabilidad y no los cambios inesperados

En aumento

El médico refirió que en Guatemala no existe un censo específico para quienes padecen de asperger. Sin embargo, las estadísticas globales de la Organización OMS y del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman 1 de cada 100 niños en el mundo tienen esta condición. ​En la región, se calcula que la prevalencia es similar.

Eso sí, en los últimos cinco años las cifras han subido significativamente, pero no necesariamente porque haya más casos de asperger, sino por tres razones principales:

  • ​Mejores diagnósticos
  • Criterios más amplios: al unificar el asperger con el autismo
  • Menos estigma: más padres y adultos buscan evaluación profesional
Las personas diagnosticadas con esta condición generalmente se aíslan y prefieren estar solos.

Debido a los avances en este campo, actualmente el asperger se puede diagnosticar desde los 18 a 24 meses de edad, hasta la edad adulta. De ahí la importancia de que los padres estén atentos a las características anteriormente descritas y consulten con el pediatra de sus unidades médicas. Aunque no existe una cura, sí hay terapias de apoyo que pueden mejorar significativamente la calidad de vida de las personas.