El frontispicio del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), testigo de miles de historias durante ocho décadas, ahora también estará impresa en los billetes de la Lotería Santa Lucía, que dedica su Sorteo Extraordinario No. 417 a conmemorar el aniversario de la institución.

La fachada del IGSS, símbolo de ocho décadas de servicio a los guatemaltecos, protagoniza los billetes del Sorteo Extraordinario No. 417 de la Lotería Santa Lucía.

Frente a ese edificio, que ha visto transformarse a lo largo de los años, Juan López Barrios, conocido cariñosamente como don Juanito, lleva 40 años vendiendo números de lotería. A sus 61 años, llega cada mañana con una sonrisa y la ilusión de compartir un poco de suerte con quienes se acercan a él en busca de fortuna.

Durante cuatro décadas ha visto pasar generaciones de trabajadores, despedidas, jubilaciones y nuevos rostros. También ha sido testigo de los cambios en la infraestructura del Instituto y de las mejoras en sus instalaciones. Para él, el IGSS es mucho más que un lugar de trabajo, es una segunda casa y parte de su historia.

Cuando se enteró de que la fachada del Seguro Social aparecería en los billetes del sorteo, la noticia lo llenó de emoción.

“Me pasaron el norte de que la fachada del IGSS -mi lugar de trabajo-, sería plasmada en los números del sorteo. Fue una grata sorpresa, porque llevo tres cuartas partes de mi vida viniendo a diario a este bendito lugar”, cuenta con orgullo.

Durante 40 años, don Juanito ha vendido billetes frente al Seguro Social y ha sido testigo de los cambios en su infraestructura y de las generaciones de trabajadores que han pasado por el Instituto.

El sorteo se realizará el sábado 21 de noviembre y ofrecerá un primer premio de tres millones de quetzales. Sin embargo, para don Juanito, este homenaje tiene un valor que va más allá del dinero ya que representa al lugar que le permitió sacar adelante a su esposa y a sus tres hijos.

Cada billete vendido significó una oportunidad para llevar el sustento a casa. Incluso sus hijos realizaron sus prácticas de diversificado en el Seguro Social. Así, el lugar que durante años fue su espacio de trabajo también abrió sus puertas para que ellos dieran pasos importantes en su formación.

“Tengo dos bendiciones en mi vida. Y lo compruebo cuando paso por la 3.ª avenida y 9.ª calle, veo el edificio de la Lotería y también cuando circulo por la 7.ª avenida del Centro Cívico y miro la fachada del IGSS con el mural Nacionalidad Guatemalteca, del maestro Roberto González Goyri. Esas dos entidades me han dado mucho en la vida”, expresa.

No es una simple frase. En sus palabras hay orgullo por el trabajo honrado, agradecimiento por las oportunidades recibidas y la satisfacción de haber construido un hogar gracias a su esfuerzo.

Cuarenta años compartiendo ilusiones

En todo este tiempo, don Juanito ha vendido nueve veces el premio mayor de la Lotería Santa Lucía y, en otra ocasión, un segundo premio extraordinario. Detrás de cada número hay una historia, una conversación y alguien que después de hacer su compra se marcha imaginando cómo cambiaría su vida si la suerte estuviera de su lado.

Su curiosidad lo ha llevado también a estudiar cursos de psicología, comunicación y teología, conocimientos que enriquecen su manera de relacionarse con las personas que atiende a diario.

A lo largo de los años ha visto cambiar los pasillos, los espacios y los rostros del Instituto. Ha conocido trabajadores que se marcharon después de cumplir su ciclo laboral y otros cuya ausencia llegó por circunstancias más dolorosas. Él, mientras tanto, ha permanecido allí, como una presencia familiar para quienes entran y salen de la institución.

Don Juanito ha vendido nueve veces el premio mayor de la Lotería Santa Lucía. Su mayor orgullo, sin embargo, es haber sacado adelante a su esposa y a sus tres hijos gracias a su trabajo.

Y mientras la fachada del Seguro Social comienza a circular por Guatemala en los billetes de la Lotería Santa Lucía, don Juanito tiene una razón más para sonreír ya que el edificio que ha visto crecer y transformarse durante casi toda su vida también llevará implícita la historia de un hombre que encontró en sus puertas la oportunidad de sacar adelante a su familia.

Y mañana, como durante los últimos 40 años, volverá a ocupar su lugar. Quizá alguien se detenga, compre un número y se marche soñando con ganar. Don Juanito conoce bien esa ilusión por que  la ha visto pasar de mano en mano durante casi toda una vida.