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Preguntas y Respuestas

Las vacunas son preparaciones que se administran a las personas para generar inmunidad activa y duradera contra una enfermedad estimulando la producción de defensas naturales del organismo.
Sí, la vacuna es segura. Todas las vacunas aprobadas son sometidas a pruebas rigurosas en cada fase y ensayos clínicos. Luego de ser aprobadas, los científicos continúan evaluando los efectos de cada dosis aun cuando son comercializadas.
Sí, el uso de mascarilla, el lavado de manos y el distanciamiento físico ayudan a reducir la exposición al virus o transmitirlo a otras personas, pero además de esto las vacunas fortalecen tu sistema inmunológico para que este pueda combatir el virus si te enfermas.
Porque te protege de contraer la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2. Cuantas más personas estén inmunizadas, menor probabilidad habrá de que se propague el virus, especialmente entre las personas vulnerables a padecer la enfermedad grave. Por eso es doblemente importante.
Vacunarte contra el COVID-19 puede ayudar a protegerte y a crear una respuesta de anticuerpos en tu organismo sin que tengas que enfermarte del COVID-19.

Además, vacunarte disminuirá la posibilidad de contagiarte de COVID-19, pero si te contagias la vacuna podrá evitar que te enfermes de gravedad o que presentes complicaciones serias.

Ponerte la vacuna también puede ayudar a proteger a las personas que están cerca de ti.
En algunos casos se han reportado efectos secundarios con diferentes vacunas aprobadas contra el COVID-19, estos podrían ser:

  • Dolor, hinchazón y enrojecimiento en el lugar de la inyección.
  • Cansancio o malestar general.
  • Dolor de cabeza, en las articulaciones o muscular.
  • Escalofríos.
  • Fiebre.
  • Náuseas.
  • Ganglios linfáticos inflamados.
En Guatemala la vacunación no es obligatoria, pero es una de las estrategias más efectivas de salud pública para la prevención de enfermedades a nivel comunitario y nacional.
Es posible que experimentes efectos secundarios después de vacunarte, los cuales son signos normales porque el organismo está generando protección. Estos efectos secundarios pueden afectar la capacidad de realizar las actividades diarias temporalmente, pero la mayoría de síntomas desaparecen en pocos días.
Por el momento esto no es posible, pues actualmente el Comité Nacional de Vacunación COVID-19 está trabajando en la priorización de grupos a vacunar (personal de salud, adultos mayores y pacientes crónicos) y nos enfrentamos a que las primeras vacunas frente al coronavirus SARS-CoV-2 estarán disponibles para grupos priorizados.
Haber tenido COVID-19 quizás ofrezca alguna protección o inmunidad natural contra la reinfección con el virus que causa la enfermedad, pero no está claro cuánto dura esta protección. Como la reinfección es posible y el COVID-19 puede causar complicaciones graves en la salud, se recomienda que las personas que ya hayan tenido COVID-19 se vacunen.
La evidencia actual sugiere que la reinfección por el virus que causa el COVID-19 es poco frecuente en los 90 días posteriores a la infección inicial, por ello las personas que tuvieron la infección pueden postergar su vacunación hasta finalizar el período de 90 días.
Probablemente te observarán por 30 minutos después de darte la vacuna contra el COVID-19 para ver si tienes algún efecto secundario inmediato.

En su mayoría, los efectos secundarios se presentan dentro de los primeros tres días después de la vacunación y generalmente duran tres días.

La vacuna contra el COVID-19 puede causar efectos secundarios similares a los signos y síntomas del COVID-19. Si has estado expuesto a alguien infectado con COVID-19 y desarrollas síntomas más de tres días después de vacunarte, o los síntomas duran más de dos días, aíslate y hazte una prueba diagnóstica.

Las contraindicaciones son:

  • Reacción alérgica severa después de una dosis previa de la vacuna contra el COVID-19 administrada.
  • Reacción alérgica severa a cualquier componente de la vacuna administrada. En los siguientes casos deberá informarse al médico tratante:
    • Embarazo.
    • Inmunosupresión.
    • La administración de otro tipo de vacuna contra el COVID-19.
    • Trastorno hemorrágico o estar tomando un anticoagulante.
A los pacientes en tratamiento con anticoagulantes deberá realizarse pruebas de laboratorio, si se encuentran controlados y estables pueden recibir la vacunación intramuscular sin problema.
Si experimentas una reacción alérgica grave debes acudir a tu unidad médica o al hospital más cercano para recibir atención inmediata.

Actualmente contamos con un sistema para el reporte de los efectos secundarios supuestamente atribuibles a la vacuna ESAVIS.
Las vacunas aprobadas bajo los estándares de la Organización Mundial de la Salud son de tres tipos.

Las dosis han sido adquiridas mediante un mecanismo llamado COVAX*.


Mitos y Realidades




Grupo prioritario en la vacunación

¿Por qué el personal de salud es prioritario en la vacunación?

Personal de Salud


Por el papel fundamental que cumplen y por el riesgo de exposición en el desempeño de sus funciones decisivas en la respuesta al COVID-19, por ello protegerlos en el trabajo, en casa y en la comunidad es tarea de todos.

El acceso a la vacuna es importante para garantizar la salud de esta fuerza laboral esencial contra la pandemia. Vacunar al personal de salud ayuda a la continuidad en el buen funcionamiento y atención de los afiliados y beneficiarios.

¿Los adultos mayores son el segundo grupo a vacunar?

Adultos Mayores


Sí, debido a que las personas de edad avanzada tienen mayor riesgo de ser hospitalizadas, de enfermarse y morir a causa del COVID-19. Es necesario protegerlos frente a la enfermedad. La vacunación también disminuye la transmisión del virus en su comunidad y reduce los índices de mortalidad, según el riesgo basado en la edad, y son un grupo vulnerable a sufrir enfermedades graves.

¿Los enfermos crónicos son el tercer grupo a recibir la vacuna?

Enfermos Crónicos


Sí, esto se debe a que los pacientes con enfermedades preexistentes como diabetes, hipertensión, insuficiencia renal crónica, cáncer, entre otras, no tienen un sistema inmunológico fuerte. Se estima que 6 de cada 10 pacientes positivos de COVID-19 pasan de moderados a graves porque las defensas de su cuerpo no están preparadas para luchar contra el virus. La vacuna protege al paciente crónico de la enfermedad y fortalece su sistema inmunológico.

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